Ya está en librerías - 2021

Dijo la prensa

 

 

EXCELENTE

Artista creativo, audaz, innovador, Kado Kostzer, para deleite de sus seguidores, vuelve a presentar un libro fascinante y lleno de sorpresas, especie de precuela de otra joya: La generación Di Tella y otras intoxicaciones. En esta oportunidad se trata de Antes del Di Tella, un fantástico recorrido por la escena teatral argentina, entre los años 196O y 1965.

Tener en las manos un libro tan bello es una gloria. No sólo por su rico contenido, sino, además, por su espléndida presentación con hermosa ilustración de tapa del recordado Facundo Bo, abundantes páginas muy bien documentadas y valiosas fotografías, algunas increíbles (como la foto sexy de Inda Ledesma, ¡antes de ser una actriz seria!)

Memorioso, investigador, espíritu burlón, con una prosa amena, armoniosa y atrapante, Kado nos descubre tesoros ocultos de nuestra historia teatral y expresa todo su amor por el teatro desde la infancia. Con su agudeza habitual nos regala un trabajo distinto y necesario, que atrapa de principio a fin y no se puede dejar de leer, siempre con inusitado regocijo. Para disfrutar a pleno y recomendar. ¡Excelente!

Carlos Abeijón. Programa: Una mujer. Graciela Borges. AM Radio Nacional.

 

 

 

Antes del Di Tella en La Boca. Foto: Diego Kehrig


 

Diario de Cultura

Sábado 5 de junio, 2021

Antes del Di Tella. Emociones teatrales porteñas (1960-1965)

Kado Kostzer:"Trabajo con las emociones que experimenté siendo espectador"

Por Carlos Marrero, especial para DiariodeCultura.com.ar.

 

El libro propone recordar y descubrir un momento cultural en el lustro que resume el autor, y que según sus palabras, «va dirigido a un público que es bastante amplio. Hay muchísima gente joven muy interesada por el pasado del teatro y hay muy poco sobre la época que describo en la obra, y que nadie se dedicó a estudiar en profundidad».

La publicación, editada por Eudeba-Proteatro, es de lectura rápida y atrapante, donde Kado filtra parte de su vida personal. Menciona a gran cantidad de artistas nacionales y extranjeros y también publicaciones que dejaron su marca en nuestra cultura.

El libro presenta más de setenta relatos cortos con ilustraciones y fotografías. Además de «Obras y espectáculos», «Algunos protagonistas», «Teatros y espacios teatrales desaparecidos o inactivos», «Salas ocasionales » y una nutrida bibliografía.

«El teatro de todas las artes es el más frágil, más efímero que no deja ningún rastro y sobre todo en la época que trata el libro. No existía el video, no se le daba mucha importancia a la foto de escena, no queda nada solo algunas críticas y algunos programas que tampoco se cuidaban en su diseño. Evidentemente los que tenemos todavía memoria, ganas y cierta habilidad como para escribir y tratar de capturar esos momentos tenemos que hacerlo», sintetiza Kostzer autor ameno, divertido, sensible y con un sentido del humor que lo identifica.

«El teatro es una cosa que se hace en un contexto histórico y social que envuelve todas esas emociones que yo tenía como adolescente. Soy absolutamente autodidacta pero lo poco que sé y apliqué como dramaturgo y director fue por medio del teatro que veía de chico que me dio un aprendizaje para mi fundamental. Yo veía todo era un espectador muy ávido», comenta Kado.

«La franja que abarca el libro es el momento de mi formación. Era un espectador de cine en mi infancia en Tucumán y cuando vine a Buenos Aires, y si bien vi teatro, descubrí que me agarró una especie de fiebre y quería ver todo y todos los géneros. No era prejuicioso para nada después me volví más selectivo en esa etapa de aprendizaje y no porque pensaba que iba a escribir o dirigir teatro no tenía ni idea que podía hacer eso como mi profesión. Cuando era chico no saber era algo gravísimo, tenía que estar al tanto de las múltiples películas, libros, exposiciones y todas las obras teatrales, no te podías quedar callado y decir no sé no lo vi».

«Existe en Buenos Aires un gran sector que quiere estar al día con todo lo que tiene que ver con el teatro. Esos fueron años relativamente tranquilos políticamente en el país, propicios para un desarrollo artístico. Era un momento en que se preparaba un estallido como fue la vanguardia, el Instituto Di Tella, entre otras alternativas y ya había indicios en muchos espectáculos de innovación muy grande. En este período empiezan a existir los conceptos escénicos. Fue un período super interesante y creo que para mi fue fundamental. A partir de eso después subí a un escenario en el otrora Instituto Di Tella, pero esa es otra historia que la cuento en mi otro libro, -La generación Di Tella y otras intoxicaciones- que también publiqué con Eudeba-Proteatro», concluye Kostzer.

Acerca de Kado Kostzer: Participó en su adolescencia como actor y asistente de dirección en espectáculos del mítico Instituto Di Tella. Posteriormente integró las redacciones de los semanarios Primera Plana, Panorama y del matutino La Opinión. Residió en Nueva York, México y París, donde estrenó su primera pieza Trio, en 1982. Ha dirigido, en el país y en el extranjero, obras propias y de Sartre, Bashevis Singer, Shakespeare, Lehár, Mozart, Bruno Villien, Molière, entre otros autores. Con Fernando Vallejo es coautor del film Barrio de campeones. Sus textos teatrales –traducidos y montados en más de cuarenta países– fueron publicados por Colihue, Corregidor y, en Francia, por L’Avant-Scène y Actes Sud-Papiers. Recibió los siguientes premios y distinciones: Argentores, Prix Lugné-Poe, ACE, Nexo, Heraldo de México, Florencio Sánchez. En 2011 publicó Personajes (Por orden de aparición), su primera incursión en narrativa.

 

Foto del autor: Sergio García Ramírez

 

Diario de Cultura

Sábado 5 de junio, 2021

Antes del Di Tella. Emociones teatrales porteñas (1960-1965)

Kado Kostzer:"Trabajo con las emociones que experimenté siendo espectador"

Por Carlos Marrero, especial para DiariodeCultura.com.ar.

 

El libro propone recordar y descubrir un momento cultural en el lustro que resume el autor, y que según sus palabras, «va dirigido a un público que es bastante amplio. Hay muchísima gente joven muy interesada por el pasado del teatro y hay muy poco sobre la época que describo en la obra, y que nadie se dedicó a estudiar en profundidad».

La publicación, editada por Eudeba-Proteatro, es de lectura rápida y atrapante, donde Kado filtra parte de su vida personal. Menciona a gran cantidad de artistas nacionales y extranjeros y también publicaciones que dejaron su marca en nuestra cultura.

El libro presenta más de setenta relatos cortos con ilustraciones y fotografías. Además de «Obras y espectáculos», «Algunos protagonistas», «Teatros y espacios teatrales desaparecidos o inactivos», «Salas ocasionales » y una nutrida bibliografía.

«El teatro de todas las artes es el más frágil, más efímero que no deja ningún rastro y sobre todo en la época que trata el libro. No existía el video, no se le daba mucha importancia a la foto de escena, no queda nada solo algunas críticas y algunos programas que tampoco se cuidaban en su diseño. Evidentemente los que tenemos todavía memoria, ganas y cierta habilidad como para escribir y tratar de capturar esos momentos tenemos que hacerlo», sintetiza Kostzer autor ameno, divertido, sensible y con un sentido del humor que lo identifica.

«El teatro es una cosa que se hace en un contexto histórico y social que envuelve todas esas emociones que yo tenía como adolescente. Soy absolutamente autodidacta pero lo poco que sé y apliqué como dramaturgo y director fue por medio del teatro que veía de chico que me dio un aprendizaje para mi fundamental. Yo veía todo era un espectador muy ávido», comenta Kado.

«La franja que abarca el libro es el momento de mi formación. Era un espectador de cine en mi infancia en Tucumán y cuando vine a Buenos Aires, y si bien vi teatro, descubrí que me agarró una especie de fiebre y quería ver todo y todos los géneros. No era prejuicioso para nada después me volví más selectivo en esa etapa de aprendizaje y no porque pensaba que iba a escribir o dirigir teatro no tenía ni idea que podía hacer eso como mi profesión. Cuando era chico no saber era algo gravísimo, tenía que estar al tanto de las múltiples películas, libros, exposiciones y todas las obras teatrales, no te podías quedar callado y decir no sé no lo vi».

«Existe en Buenos Aires un gran sector que quiere estar al día con todo lo que tiene que ver con el teatro. Esos fueron años relativamente tranquilos políticamente en el país, propicios para un desarrollo artístico. Era un momento en que se preparaba un estallido como fue la vanguardia, el Instituto Di Tella, entre otras alternativas y ya había indicios en muchos espectáculos de innovación muy grande. En este período empiezan a existir los conceptos escénicos. Fue un período super interesante y creo que para mi fue fundamental. A partir de eso después subí a un escenario en el otrora Instituto Di Tella, pero esa es otra historia que la cuento en mi otro libro, -La generación Di Tella y otras intoxicaciones- que también publiqué con Eudeba-Proteatro», concluye Kostzer.

Acerca de Kado Kostzer: Participó en su adolescencia como actor y asistente de dirección en espectáculos del mítico Instituto Di Tella. Posteriormente integró las redacciones de los semanarios Primera Plana, Panorama y del matutino La Opinión. Residió en Nueva York, México y París, donde estrenó su primera pieza Trio, en 1982. Ha dirigido, en el país y en el extranjero, obras propias y de Sartre, Bashevis Singer, Shakespeare, Lehár, Mozart, Bruno Villien, Molière, entre otros autores. Con Fernando Vallejo es coautor del film Barrio de campeones. Sus textos teatrales –traducidos y montados en más de cuarenta países– fueron publicados por Colihue, Corregidor y, en Francia, por L’Avant-Scène y Actes Sud-Papiers. Recibió los siguientes premios y distinciones: Argentores, Prix Lugné-Poe, ACE, Nexo, Heraldo de México, Florencio Sánchez. En 2011 publicó Personajes (Por orden de aparición), su primera incursión en narrativa.

 

Foto del autor: Sergio García Ramírez

 

 

Biblioteca LGTBIQ+ Oscar Hermes Villordo - Lunes 7 de junio, 2021 

 

Antes del Di Tella de Kado Kostzer:

Viaje a los teatros porteños de los 60s. El mundo perdido.

 

por Pietro Salemme Silvert

 

 

 

Biblioteca LGTBIQ+ Oscar Hermes Villordo - Lunes 7 de junio, 2021 

 

Antes del Di Tella de Kado Kostzer:

Viaje a los teatros porteños de los 60s. El mundo perdido.

 

por Pietro Salemme Silvert

 

 

Antes del Di Tella / Emociones teatrales porteñas (1960-1965)

de Kado Kostzer. Eudeba / Proteatro - 2021

 

 

"No inventemos Godots que justifiquen nuestra inmanencia,

no inventemos dioses anteriores a nosotros contra función de la vida,

que se desea y necesita viva para ser el único acto espiritual del cosmos"

(Pablo Palant, en el prologo de su traducción de "Esperando a Godot" de Samuel Beckett

citado por Kado Kostzer en "Antes del Di Tella")

 

 

El siglo XXI nos ha recibido con furia. Conectados pero aislados. La física cuántica y el aleteo de un murciélago en Wuham nos dio en la cara, más bien en los pulmones y debimos ponernos barbijos. Pero no estigmaticemos animales, centrémonos en los Hombres como creadores de desgracias, pandemias y de cosas que ya no están. 

Antes del Di Tella es un recorrido por lo que ya no está. Es una guía Peuser que dura cinco años y que recorre los circuitos teatrales que van de 1960 a 1965. Pero también es un laberinto de puertas y ventanas que transgreden esa franja demasiado breve para la escritura de Kado Kostzer. 

Antes del Di Tella es un libro absolutamente interactivo, pero eso sí, depende de cada uno. Se puede leer como quien lee un libro. O puede hacerse de paratextos e ingresar en mundos fascinantes. Un primer paso es abrir un explorador (y cualquiera puede hacerlo desde su celular) para buscar los nombres de esos artesanos del arte, actores, actrices, escenógrafos, dramaturgos, directores de los que Kado habla contando sus virtudes y sus momentos viles, que no pueden faltar en todo ser ególatra como lo es un artista. Entonces las ventanas se abren, y de un nombre surge otro, o aparece una entrevista en un diario o en youtube, o de un director se descubren películas, se van atravesando puertas que conducen a caminos de creatividad y también de aburrimiento, porque el arte también puede ser aburrido, está muy bien. Y luego uno vuelve al libro. 

He ido y venido al libro, como de la cama al living, y lo acompañé con otros libros, películas, cantantes, melodías, artículos periodísticos. Aunque la bibliografía de Kado es amplia, su memoria y sobretodo el haber protagonizado como espectador aquella Buenos Aires porteña de los 60, hace que la reconstrucción sea una invitación a recorrer lugares que en muchos casos ya no están. La nostalgia puede ser bienvenida para algun@s, pero al igual que Kado, prefiero conectarme con la historia que surge, con la memoria que como de un Titanic, que nunca se sacará a flote íntegramente, emergen algunos objetos que nos hablan de ello. 

Kado reconstruye una Buenos Aires que ya no existe. No la añora ni la extraña. La reconstruye, la explora, la exhibe y como un avisado guía turístico nos lleva por lugares recónditos. Sitios por los que en el presente pasamos una y mil veces sin saber las historias que allí se tejieron. 

 

Yo no creo que los libros tengan edad. O que estén destinados a ciertas edades. Los libros son, están. No tiene que ver con edades sino con capacidades e inquietudes. Leer siempre va a ser una experiencia de viaje, si uno se lo permite. Podremos llorar con las cintas más infames, o desgreñar los clásicos valorados mundialmente. La búsqueda siempre es privada y Antes del Di Tella es una invitación exclusiva que uno puede tomar o no. El ticket está impreso, y el tren parte al dar vuelta la página, luego de extasiarse con el arte la obra (sin título) de Facundo Bo (1942-2016), el también actor que dejara su impronta en aquella Famille d’artistes (1989) creada por Kado Kostzer. 

 

 

 

                                                                                                Domingo 13 de junio 2021

Kado Kostzer: "Si no hay un criterio artístico sólido la 'corrección política' se transforma en panfleto"

 

Autor: Esteban Lo Presti

Desde adolescente asociado al teatro, primero como actor, luego como asistente, para continuar una exitosa carrera que lo llevó a ser guionista y director, sus obras fueron aclamadas no solo en nuestro país, sino también en México y París (ciudades en las que vivió muchos años). Desde hace una década Kado Kostzer se dedica a la narrativa, con cuatro libros ya publicados: Personajes en busca de un autor, ¿Hablaste de mí? Viñetas para una biografía de Bertha Moss, actriz (1919-2008), La generación Di Tella y otras intoxicaciones y Antes del Di Tella (estos tres últimos publicados por Eudeba). Como el mismo lo señala, su nueva obra es "un viaje a un pasado que ya no existe en la vida cultural porteña" y por eso merece ser visitada por las nuevas generaciones. 

Tus dos últimos libros hacen referencia al Di Tella. Si bien toma dos etapas de tu vida, ¿cuál es el diálogo que podemos encontrar entre los mismos?

En La generación Di Tella y otras intoxicaciones me ocupé ampliamente de la actividad de la institución en su corta vida y cómo me involucré en ella, digámoslo “profesionalmente”. Mi trabajo para este libro no fue el de un investigador  en el sentido más tradicional de la palabra, sino que traté de reflejar mis experiencias humanas y artísticas en ese ámbito. Eso no quita que también frecuenté archivos para corroborar datos  o disipar falsos recuerdos. En antes del Di Tella reflejo una etapa previa, llamémosla  de aprendizaje. Lo poco que sé de teatro fue viendo los aciertos y equivocaciones de otros artistas en los espectáculos de todo tipo que ofrecía la cartelera porteña entonces. El camino del autodidacta es siempre más difícil. El Di Tella del título es solo una referencia entre dos períodos que fueron importantes para mí y para el teatro. El de aprendizaje y el de la práctica de una actividad  artística. Lo extraño es que el orden de aparición de los dos títulos estuvo invertido. Comencé con el después y ahora volví al antes.

El Di Tella fue rupturista, novedoso, en tiempos de un país que alternaba etapas autoritarias con otras democráticas. ¿Hay hoy una proyección cultural de lo que significó el Di Tella en aquella época?

El Di Tella abrió caminos.  Es increíble el interés que despierta hoy la institución que entonces era considerada por los más rígidos casi un “basurero”. Estar allí no era muy prestigioso. Ahora proliferan los libros e investigaciones sobre el arte en los sesenta y el Di Tella es el centro. Todos estos estudios y publicaciones –aunque no lo reconozcan- toman mucho,  o machetean, no solo del pionero libro de John King, sino también del de Edgardo Giménez Romero Brest / La cultura como provocación; del de Rubén Fontana sobre el arte gráfico de la institución y del mío, La generación Di Tella y otras intoxicaciones. Bueno, quiere decir que de algo sirven.

Contanos por qué tenemos que leer "Antes del Di Tella"...

El libro es un viaje a un pasado que ya no existe en la vida cultural porteña. Puse mi énfasis en el teatro que es la expresión artística más efímera, más volátil, sin descuidar el entorno social del período. De esa época en la que no existía en video, no quedan registros, solo pocas fotos malas y recortes amarillentos que no transmiten emoción alguna.  En mi libro hay evocaciones necesarias y rescates oportunos de gente valiosa que en su momento me provocó sensaciones deseables y a veces también indeseables. Es por eso que yo quise plasmar esos momentos únicos e irrepetibles que quizás a estudiosos, aficionados al teatro y nostálgicos (yo casi no lo soy o lo soy involuntariamente) pueden disfrutar. La mirada mía combina la del adolescente, la del hombre de teatro y la del escritor, siempre con humor e ironía sin glorificar nada, ni dignificar lo indigno por el solo hecho de ser del pasado. Me puedo jactar de decir que en mis escasos cuatro libros publicados o en múltiples artículos de mi adolescencia, en Primera Plana, Panorama, la Opinión y los más recientes en Soy o el blog Damiselas en Apuros, nunca aburrí al lector, ni yo me aburrí al escribir. El viaje que propongo es gozoso.

Tu trabajo es tan exhaustivo e importante que da la sensación que nadie queda afuera. ¿sos consciente de la importancia como reserva histórica de la escena teatral argentina? ¿Utilizas algún proceso de selección a la hora de escribir o simplemente llegan los recuerdos y los traes al papel?

No sé si es tan exhaustivo e imagino que mucho quedó fuera.  No quise hacer una bitácora o mejor dicho hice mi bitácora. La memoria es bastante curiosa y es ella la que hace la selección. Por ahí me dejó más recuerdo un espectáculo fallido que uno logrado y consagrado en su momento.  Además, desde chico tuve mis preferencias y rechazos. Con este trabajo intento algo bastante imposible, reconstruir algo irreconstruible: mis emociones como espectador adolescente que seguramente son ecos de las de muchos. En cuanto a lo de “reserva histórica”… quizás un poquito.

En Antes del Di Tella encuentro una reivindicación del teatro tradicional, no tanto de las vanguardias. ¿Existía una vanguardia en esa etapa o fue el Di Tella (y los años sesenta) los que irrumpieron en la escena tradicional?

En el período 1960-1965 ya estaban presentes, aquí y allá en muchos espectáculos, ideas y conceptos innovadores. La famosa vanguardia no nació de repente, existía un caldo de cultivo que coincidió con la apertura de una institución que albergaba las nuevas tendencias. Incluso el Di Tella mismo recibió en su escenario obras  que se enmarcaban en estructuras más convencionales o tradicionales.

Desde mi perspectiva (no sé si autorizada) corren tiempos de corrección política, sobre todo en los ámbitos culturales. ¿Dicha corrección atenta o enriquece a la creatividad cultural?

Ni lo uno lo otro. Depende de la calidad del artista. Si no hay un criterio artístico sólido esa “corrección política”  se transforma en panfleto. Hay mucho “mensaje” bien intencionado que llega a la escena o a las páginas de un libro a los codazos y se nota mucho la torpeza: “¡Ahí, te va!”.

Después de estas experiencias viviste una parte importante de tu vida en México y Francia. ¿Qué te llevó a esos destinos y que te trajo de vuelta, siendo que en el DF y en París ocupaste un rol relevante en la escena artística?

Desde chico tuve un afán viajero.  En cada lugar que estuve pude desarrollar bien mis proyectos, mejor que aquí. En París fui el último letrista de Astor Piazzolla, dirigí en Inglaterra, soy el único escritor que compartió autoría con Fernando Vallejo en México, se produjeron mis obras en cuarenta países… Pero… El teatro es algo de “parroquia”, de barrio. Si uno está en el pueblito más recóndito del planeta y tiene los actores, los medios de producción y las condiciones técnicas que desea para su proyecto ¡es el rey del mundo! No importa si es París, Londres, Buenos Aires o ese pueblito perdido en el mapa.  Con el advenimiento de la democracia creí que era oportuno volver a Buenos Aires, sin descuidar mi actividad en el exterior. Aquí parecía que todo iba a cambiar y quería ser parte. Fui y vine varios años hasta que hace diez decidí bajar el telón en mi actividad como autor, director y productor teatral. El teatro independiente me pesaba mucho y me veía convertido en un mendigo golpeando puertas para hacer que muchas fuerzas se sumaran a mi propuesta. ¡Me harté!   De un trabajo que requiere de muchas voluntades ¡y en un medio muy individualista! pasé a algo más íntimo. Me siento bien escribiendo sin tener que lidiar con los cientos de aspectos y las personalidades que intervienen en una producción teatral.

Cuando entrevisto a autores me gusta que me cuenten, dando por descontado que siempre lo hay, cuál es el siguiente proyecto.

La publicación de Antes del Di Tella se demoró más de un año. En ese periodo me ocupé de otro libro quizás más emparentado con el primero que publiqué Personajes (Por orden de aparición). Creo que es muy divertido, su título Solamente una vez. A través de cortos relatos recreo encuentros y circunstancias en las que alterné con personajes, algunos míticos, del mundo del espectáculo y la cultura en ciudades de Europa y América. Ninguno de estos episodios es de un admirador hacia una celebridad, sino a la par y en contextos fuera de las ficciones. Un café con el Premio Nobel Isaac Bashevis Singer, un paseo por los anticuarios del Louvre con María Félix, una mesa compartida con Julie Andrews, el consultorio de un veterinario con Rita Moreno, la presentación formal a Tita Merello, una sesión de fotos con Meryl Streep… Solamente una vez consta de casi treinta episodios: (Liberace, Tamara de Lempicka, Maggie Smith, Vargas Llosa, Mecha Ortiz, Costa-Gavras, Tania, Diana Rigg, Hugo del Carril...) No se trata de visiones “cholulas”- ¡que aburrido el rol de fan!-, sino agudos retratos y quizás, siendo fiel a mí mismo, un tanto irónicos. Son  encuentros con gente de la que no fui amigo y que nuestra relación se cerró en esa única vez. Deberé imponerme la tarea de buscar editor, lo que se me hace arduo.  Me cuesta más ésto esto que escribir, claro.  Ahora trabajo en una novela y ¡por fin! abandoné la primera persona. Mi título es El niño ateo.

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