Ya está en las librerías

 

 

Di Tella, un nombre que evoca -para algunos memoriosos- a prácticos electrodomésticos, también a los taxis porteños… Para otros es sinónimo de artes plásticas ¡de avanzada! Afortunadamente muchas de estas obras, originales o reconstruidas, integran el patrimonio de nuestros museos.

Sin embargo el Instituto Di Tella promovió a través de su Centro de Experimentación Audiovisual, el CEA, manifestaciones teatrales eclécticas que marcaron el camino a varias generaciones de teatristas. Dada la naturaleza volátil, efímera, del hecho teatral –estaba lejana la era del infiel video– no quedaron registros de tantas innovaciones escénicas.

En su adolescencia Kado Kostzer fue privilegiado testigo y también integrante –sin roles de compromiso, aunque siempre atento al entorno– de varias producciones que se originaron en ese escenario. Estas experiencias fueron el cimiento para su posterior desarrollo en el teatro como dramaturgo y director, tanto en el país como en el extranjero.

A través de La generación Di Tella y otras intoxicaciones, (que incluye 16 páginas a color), su autor brinda un fresco colorido y regocijante de hechos, acontecimientos, estéticas y entretelones de los espectáculos y personajes del Di Tella. Así mismo recrea, con mirada irónica y sin nostalgias, la efervescencia cultural que caracterizó –a pesar de la opresiva y represiva dictadura militar del General Onganía–, el último lustro de la década del 60, no solo en Florida 936, sino en los alrededores, en lo que se llamó La Manzana Loca.

De venta en EUDEBA, Av. Corrientes 2038 y sucursales 

¡y en todas las buenas librerías! $ 280.

 

  

DIJO LA PRENSA:

 

 

 

 Conferencia sobre el tearo en el Instituto Di Tella.Kado Kostzer y Catalina Dlugi en el Museo Nacional de Bellas Artes. 3 de marzo de 2016.

 


Roberto Plate, Catalina Dlugi y Kado Kostzer

 

Torcuato Di Tella (suéter amarillo) durante la conferencia. 

 

Lorenzo Amengual, Adrián Melo y Kado Kostzer

 

                   Kado Kostzer y Andrés Di Tella

    Juan Manuel Beati, Cora Roca y Kado Kostzer